Segundo día de Lollapalooza Chile 2026: diversidad sonora y grandes momentos marcaron la jornada del sábado.

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La segunda jornada de Lollapalooza Chile volvió a reunir a miles de asistentes en el Parque O’Higgins, consolidando un día marcado por la diversidad de estilos y por la convivencia entre artistas internacionales de alto perfil y una fuerte presencia de proyectos nacionales. Desde temprano, los distintos escenarios del festival comenzaron a recibir a un público que recorrió el parque buscando nuevas propuestas musicales, en una programación que transitó entre el rock alternativo, el hip hop, la electrónica y el pop contemporáneo.

Uno de los momentos más esperados de la jornada fue el debut en Chile de Tyler, the Creator, quien encabezó uno de los grandes shows de la noche con un espectáculo que reafirmó su estatus como una de las figuras más influyentes del hip hop alternativo actual. Su presentación reunió a una multitud que respondió con entusiasmo a un set cargado de energía, visuales y una puesta en escena que consolidó uno de los puntos altos del sábado.

Otra de las artistas que marcó la jornada fue Lorde, quien regresó al país con un repertorio que combinó algunos de los himnos más reconocidos de su carrera con material más reciente. Su show ofreció uno de los momentos más emotivos del día, generando una conexión directa con el público que coreó gran parte de sus canciones y acompañó cada momento del espectáculo.

En el terreno más intenso de la jornada, Turnstile aportó uno de los sets más explosivos del día, con su mezcla de hardcore y rock alternativo que transformó su escenario en uno de los espacios de mayor energía del festival. La banda reafirmó su reputación como uno de los proyectos más potentes del circuito actual en vivo, convocando a un público que respondió con pogos y una energía constante frente al escenario.

 

 

La electrónica también tuvo un lugar importante durante la jornada gracias a la presentación de Peggy Gou, quien llevó su característico sonido dance a uno de los escenarios del festival, generando un ambiente festivo que reunió a fanáticos de la música electrónica y a asistentes que se sumaron espontáneamente al baile.

En paralelo, proyectos como Djo y Orishas aportaron distintos matices al cartel del sábado, ampliando el espectro musical del festival con propuestas que cruzan el indie, el pop alternativo y los ritmos latinos.

La presencia chilena también tuvo un rol destacado durante el día. Bandas y artistas como De Saloon, Rubio, Como Asesinar a Felipes y Zaturno demostraron la diversidad de la escena local, aportando distintas miradas sonoras que fueron desde el rock y la electrónica hasta el hip hop y la experimentación musical.

Uno de los momentos más particulares y celebrados de la tarde llegó con el espectáculo de 31 Minutos, que volvió a demostrar su capacidad de convocar a distintas generaciones con un show que mezcló humor, nostalgia y música, transformándose en uno de los espacios más comentados del día.

El cierre del sábado estuvo a cargo de Los Bunkers, quienes ofrecieron un espectáculo que reafirmó su fuerte conexión con el público chileno. Con un repertorio cargado de clásicos, la banda penquista convocó a una multitud que coreó cada canción, transformando el final de la jornada en una celebración colectiva que coronó una de las noches más intensas del festival.

De esta forma, el segundo día de Lollapalooza Chile se consolidó como una jornada especialmente diversa, donde distintos públicos pudieron convivir dentro de un mismo espacio musical. Entre debuts esperados, regresos celebrados y una sólida presencia de artistas nacionales, el sábado reafirmó el carácter ecléctico que ha convertido al festival en uno de los encuentros musicales más importantes del país.

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