Olvidar tu voz: José Madero emociona a un Coliseo que cantó de principio a fin

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El pasado viernes 24 de octubre en el Teatro Coliseo de Santiago, Chile, se vivió una noche intensa con José Madero al mando de su gira Sarajevo La Gira. Desde que las luces se apagaron y comenzó con un inicio electrónico-intro («Lord of All Hopefulness» en cinta) hasta el cierre triunfal a eso de las 23:45 h, el recital se prolongó por cerca de 2 horas y 30 minutos, según registros del setlist.

Fotografías por @ifuran

El repertorio incluyó 35 canciones, entre las que destacaron temas emblemáticos como «Gardenias ’87», «Plural Siendo Singular», «Padre Nuestro», «La Petite Mort», hasta llegar al encore con «Cerraron Chipinque» y «Ojalá». El público chileno respondió con fuerza: desde los primeros acordes coreaba cada frase, se encendían los celulares, se alzaban los brazos y el ambiente vibraba como en pocas ocasiones. La entrega de Madero, sus músicos y la conexión con la audiencia desbordaron el recinto.

Fotografías por @ifuran

Durante el concierto, el artista se dio tiempo para saludar a sus fans, contar brevemente historias detrás de canciones más íntimas, mostrar agradecimiento por regresar a Chile y destacar que este show «no era solo un concierto, sino una catarsis». Esa frase circuló luego en publicaciones chilenas: por ejemplo, en una reseña fotográfica se tituló «Una catarsis musical». El escenario lució sobrio pero eficaz, permitiendo que la voz de Madero se mezclara con la atmósfera oscura-melódica de sus piezas y que el público cantara de principio a fin sin pausa.

A lo largo de la velada, se vivieron momentos verdaderamente intensos: el subtítulo acústico de «Sólo a Terceros» rindió homenaje a los fanáticos de sus años en Panda; más tarde, la versión extendida de «Día de Mayo» con solo de percusión-guitarra generó un clímax emocional. La alternancia entre piezas nuevas y clásicos permitió que tanto quienes lo siguen desde hace años como quienes lo descubrieron recientemente se sintieran partícipes del espectáculo.

Fotografías por @ifuran

En conclusión, José Madero volvió a Santiago con una propuesta sólida, cargada de energía, emoción y profesionalismo. El Teatro Coliseo se transformó en un recinto donde las canciones fueron vividas colectivamente, y donde el artista y su público confluyeron en una misma expresión de canto, movimiento y conexión. Si bien queda mucho por pulir en cuanto a producción para recintos mayores, en esta noche el show fue impecable en su objetivo esencial: hacer sentir.

Fotografía por @ifuran

Agradecimientos a Productora @Transistorgigs y Teatro Coliseo.

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