In Flames en Chile 2026 — precisión, energía y un repertorio que trasciende en el tiempo

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La cuarta noche de In Flames en Chile en el Teatro Cariola fue una demostración clara de por qué la banda sueca sigue siendo una referencia dentro del metal moderno. Con más de tres décadas de historia, el grupo llegó con una propuesta clara: un setlist bien equilibrado y una ejecución que evidencia oficio.


Desde los primeros minutos, el ambiente ya anticipaba una jornada especial. El público —mezcla de aserrimos seguidores y nuevas generaciones— respondió con entusiasmo y repletó el teatro cariola logrando SOLD OUT, inmediato las bandas nacionales, Projector y Diametral, que dejaron bien puesta la escena local. No hubo tiempos muertos: las bandas entendieron el pulso de la audiencia y apostaron por una apertura de nivel, sin introducciones extensas, directo al grano.
En un recinto que suele presentar desafíos acústicos, la mezcla fue clara. Las guitarras mantuvieron definición incluso en los pasajes más rápidos, el bajo se percibió con cuerpo y la batería sonó firme, cero saturaciones, la interacción de Anders con el publico fue total y muy cercana. Su voz se mantuvo mas baja que otras ocasiones, pero de igual forma motivado y conectando con el publico en todo momento. Manejo bien los matices, alternando entre sus registros más agresivos y secciones melódicas con naturalidad. No fue una performance exagerada; más bien, se apoyó en la experiencia y en un control técnico que permitió sostener el show.
El repertorio fue uno de los mayores aciertos de la noche. In Flames evitó caer en un set nostálgico o en una promoción exclusiva de material reciente. En cambio, construyó un recorrido coherente que incluyó clásicos, temas de transición y canciones más actuales.
Las piezas de la etapa más melódica generaron una respuesta inmediata del público, con coros masivos que transformaron el recinto al unisono. Al mismo tiempo, los temas más pesados mantuvieron la energía en alto, generando mosh pits constantes.
Este equilibrio permitió que distintos perfiles de fans se sintieran representados. No hubo momentos de desconexión: incluso las canciones menos conocidas fueron bien recibidas, en parte gracias a una ejecución convincente.

 

El público Chileno respondió como se esperaba: activo, participativo y respetuoso con la dinámica del concierto. Hubo momentos especialmente intensos, donde la banda dejó espacio para que la audiencia tomara protagonismo con el clásico olé olé olé.

Hubo varios puntos altos a lo largo del show. Algunas canciones lograron una conexión especial, como “pinball map” en el inicio, state of low decay que abrio el circle pit, the mirror’s truth y only for the weak donde el publico coreó de inicio a fin, dando finalización con la siempre favorita del publico “take this life” hechando el teatro cariola abajo.

Un show que si bien fué como una conmemoración de hits, en cuanto a ejecución y calidad de audio no pudo repetir lo que sucedio en su penúltima visita en el escenario del coliseo por diversidad de canciones y sonido. Buen show el de in flames se salto y se cantó con las mismas ganas de siempre y formando parte de las bandas legendarias haciendo lo suyo en el 2026 con nuevas generaciones incluidas.

 

fotografia: Rubén Garate 

NOTA:EMERSON ZUÑIGA VIDAURRE

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